Hoy fue una maldición de día en el trabajo. Poco rescatable, ansioso, sin oportunidad de distraerme; lo único que me mantenía cuerdo era que pasaba el tiempo y podría salir. Y ya estoy afuera. Y me puse a distraerme.
Y ahora pienso en la mierda de día que fue. Tan pasado tan poco sensacional y con pocas cosas que me gusta.
Voy a ocuparme de que mi día siempre, en el trabajo tenga cosas sensacionales que me gustan y que no pierda la cabeza.

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