Hay días que me rio como en ocasiones oía reír a mi papá. Y no soy del todo fan.
Si bien lo que me dio gracia y mi mente me dan para mantenerme cuerdo y alegre, esos momentos espontáneos que salen muy similares a cómo lo hacia mi padre me dejan un poco raro, tal vez jodido-melancólico.
Tengo amigos que hubieran pedido más tiempo con sus padres, que los extrañan y que quieren más con ellos y esas cosas familiares.
Yo, creo que ya cuando recuerdo lo bueno de inmediato recuerdo lo malo que fueron. Lo mejor que pudieron ser y lo que nunca lograron ser o entender.
Si soy mejor o peor que mi papá, pues es muy relativo; no somos iguales ni vivimos en el mismo tiempo, pero la genética jode.
Tal vez si hiciéramos más caso de esto, cambiaríamos más todos.

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